Nivel: 3ESO. Dominando la Luz y la Sombra: Tres Proyectos de Claroscuro.
En este nivel de 3º de la ESO, nos adentramos en la magia del volumen a través de una serie de tres proyectos prácticos centrados en el claroscuro. El objetivo principal es comprender cómo la luz moldea los objetos y aprender a representar la ilusión del espacio tridimensional sobre el papel.
Para que el aprendizaje sea completo, exploraremos esta técnica desde diferentes enfoques y abordaremos temáticas variadas, que van desde el misterio de los retratos y la precisión de los bodegones, hasta la inmensidad de los paisajes y las marinas.
A lo largo de este proyecto, pondremos en práctica tres técnicas distintas, cada una diseñada para cambiar nuestra forma de observar la luz:
1. Construyendo la sombra: Grafito o carbón sobre papel blanco
En este primer proyecto, empezamos desde la luz absoluta (el fondo blanco del papel) y nuestro trabajo consiste en añadir oscuridad progresivamente para crear el volumen. Técnica: Lápices de grafito de distintas durezas o carboncillo. El reto: Aprender a degradar con suavidad y controlar la presión del trazo para conseguir los tonos más oscuros sin ensuciar las zonas de luz. Temática recomendada: Bodegones. Son perfectos para estudiar los volúmenes de figuras geométricas básicas y analizar la dirección del foco de luz.
2. Dibujando con luz: Lápiz blanco sobre cartulina negra
Invertimos por completo nuestra forma de pensar. Partimos de la oscuridad total (el fondo negro) y nuestra tarea es dibujar las luces. Técnica: Lápiz, tiza o creta blanca sobre cartulina negra. El reto: Evitar dibujar líneas de contorno y centrarnos exclusivamente en manchar las zonas iluminadas, dejando que el propio negro de la cartulina actúe como la sombra. Temática recomendada: Retratos. Esta técnica en negativo aporta un dramatismo espectacular y mucho carácter a los rostros.
3. El equilibrio perfecto: Técnica mixta sobre papel tonal
El paso definitivo donde unimos los dos enfoques anteriores. Aquí el papel ya nos proporciona el tono medio (generalmente un gris o un tono tierra), por lo que debemos trabajar en dos direcciones: añadiendo las luces máximas y las sombras más profundas. Técnica: Combinación de material oscuro (carbón o lápiz negro) y material claro (lápiz blanco o creta) sobre papel de tono medio. El reto: Mantener el equilibrio. Es fundamental no superponer el blanco y el negro directamente para que no se ensucien, permitiendo que el color original del papel respire y funcione como el tono intermedio del dibujo. Temática recomendada: Retratos, paisajes o marinas. Resulta una técnica ideal para captar atmósferas, nieblas, nubes y los reflejos de la luz en el agua.
A continuación se muestran trabajos excelentes de algunos alumnos:
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